Josep Juliá: Filántropo, ejemplar e irrepetible (jue, 28 may 2020)
Enric D´Cantey recuerda la figura de Josep Juliá, gran aficionado a la música country que falleció recientemente. Juliá era un enamorado de los música hillbilly, de las montañas de los Apalaches, que visitó en numerosas ocasiones, además era un hombre generoso, un filántropo que patrocinó diversos proyectos country y, finalmente, era muy fan de la Whitetop Mountain Band, del fiddler Thornton Spencer y, sobre todo, de George Jones.   Foto de Arriba: Fue tomada en la Galax Fiddlers Convention, de Virginia. Un gran espectáculo, no tanto el escenario, sino por las jams que había alrededor. En esta de 2009 que Juliá disfruta en cuclillas y atentamente con su cámara en ristre toca su amado fiddler Thornton Spencer, casi siempre llevaba bombín cuando actuaba, siempre fumaba y casi se ahogaba.    Josep Juliá : Filántropo, ejemplar e irrepetible   Por Enric D´Cantey   Todos aquellos que de algún modo andamos enredados en el mundo del country, yo lo comparo como la afición de los submarinistas: algunos se mueven a pulmón hasta importantes profundidades y otros acomodan su afición a una especie de turismo acuático con botellas de oxígeno.   Pongo la extravagante comparación de la afición al country con el submarinismo para diferenciar a aquellos que su relación se vincula con el line dance y poco mas (lease: submarinistas de poca profundidad), diferenciándoles de aquellos otros que solo les interesa la música (submarinistas de profundidad media), y de aquellos otros que su relación es auténticamente completa con todo aquello que de algún u otro modo tienen que ver con las manifestaciones country (submarinistas de  profundidad extrema).  Así, con esos mimbres de gran profundidad, nació la revista D´CountrySpirit, y así vivió y murió uno de los más importantes “submarinistas” y filántropos que ha tenido el country en España, me refiero en este caso al catalán Josep Juliá.   Un hombre que siempre se movió dentro de los más diversos escenarios del country. Un asistente habitual a los festivales country más importantes de Europa y América. Un estudioso y enamorado de la música y los ritmos arrancados de la cuna de los Estados Unidos. Un idealista, un romántico, un filántropo, un buen amigo de sus amigos, y una extraordinaria persona... Fue nuestro querido y ahora recordado Josep Juliá. El día 12 de Mayo, con 81 años, los grandes músicos country que años atrás abandonaron este mundo probablemente fueron los que reclamaron su presencia, y la señora de la guadaña aprovechando el pretexto y disfrazada con botas y sombrero country le engaño arrebatándole la vida. En ese lugar etéreo, indefinible, seguro que se encontrará rodeado de los que en su momento fueron la élite de la Country Music.   Los que le acompañen en estos momentos se sentirán felizmente acomodados con su amistad y su compañía, pero tanto Sant Vicens de Montalt, como el country, habrán perdido a un gran hijo.   Su forma de ser, como sus célebres barbacoas a las que solía invitar a amigos motoristas, cantantes, coreógrafos…. Seguro que durante muchos años serán centro de conversación de muchas tertulias y recuerdo de su memoria. A Josep Juliá le decepcionó su visita a Nashville, TN, así que emprendió ruta a North Carolina y Virginia que le sedujo mucho más. Casi todas las veces que fue a Estados Unidos, Asheville, North Carolina, era sitio de parada obligada. Empezaba con el Mountain Dance and Folk Festival fundado por Bascom Lamar Lundsford. También descubrió unas vistas fantásticas en Blowing Rock, NC, con este anuncio tan simpático que encontró por el camino. Y, otro sitio obligado era Carter Fold, en Hiltons, VA, en el que vio a Janette Carter y Joe hijos de Sara Carter.  Sus aportaciones altruistas, algunas del nivel de llegar a ocuparse de traer al Festival Country de PlatjaD´Aro a Carlene Carter –miembro de la celebérrima Family Carter- corriendo con todos los gastos, dan ejemplo de su dimensión altruista. Dispendios de esta, o similar categoría, podríamos relatar muchísimos pero este ejemplo marca la dimensión de su afición y entrega. Con ese altruismo, y sentido de la amistad, financió el apoyo a su gran amigo y dibujante Jordi Guash para editar los libros “Corrido del Güero Errante” y “Country MusicStars, este último un libro único y sin precedentes, tanto por su contenido como por las extraordinarias ilustraciones (dibujos) de Jordi Guash. También en la revista D´CountrySpirit se hacía mención publicitaria de estas ediciones.   Aquellos que tuvimos la suerte de conocer, y poder intimar con Josep Juliá, sentimos los latigazos de aquella canción que dice : “algo se muere en el alma cuando un amigo se va…”.   Con rotura en el alma, pero con un recuerdo imborrable  hacia lo mucho que fue y lo mucho que seguirá representando en el mundo country la personalidad de Josep Juliá, sirvan estas líneas como mi personal y modesto homenaje  a su figura y su entrañable forma de ser.     P.D. Querido Amigo: Allá donde estés, que sepas que nos has dejado con una brecha en el corazón pero con un recuerdo imperecedero. D.E.P. Josep Juliá, que conocía, al Ranger Bob Fulcher, también folklorista de la región, visitó hasta 3 veces a Lou Wilson, su hijo Russ, y su sobrina Jean, de Speedwell, TN, no lejos de Lafollete y al lado de Cumberland Gap. A Juliá le encantaba escuchar a Russ tocar con su fiddle "Carroll Couty Blues" y "Dixie". Lou interpretaba todo lo que le pedía de la Carter Family, de los Stanley Brothers,  y otras Gospel songs... Acompañada de su guitarra igual que su sobrina Jean. Años atrás asistían a los diferentes festivales, pero ahora ya lo habían dejado y sólo tocaban en algunas ocasiones. Josep, se apreciaba mucho a Lou, porqué le rompía los esquemas de la "palurda hillbilly" que se esperaba encontrar la primera vez que fue. En cambio, era una señora educada, fina, de exquisitos modales...   En los siguiente vídeos la The Whitetop Mountain Band interpreta Lost John. Esta banda siempre se la encontraba en algún festival haciendo bailar a la gente como nadie. Memorables eran sus interpretaciones de "Train 45" o "Cluck Old Hen". Y , además, incluimos el espectacular homenaje de los músicos hillbillies a la memoria de Thorton Spencer que tanto le gustaba a Juliá. TE PODRÍA GUSTAR

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"Psycho". One of the weirdest and wackiest country songs of the 1960s. (Thu, 28 May 2020)
A great, though now largely forgotten country and rockabilly cat, Houston-born Eddie Noack recorded one of the weirdest and wackiest country songs of the 1960s. Its title is "Psycho." Coy Prather told the story of the song in Texas Music: "Noack wrote “These Hands,” a gospel song that became a Top 10 hit for Hank Snow and would become Noack’s best-known song. Noack decided to concentrate on songwriting in the early ’60s, often writing for George Jones and recording occasionally on small labels. By 1968, he was a heavy drinker, and dipsomania affected his career. Noack was regulated to cutting vanity records on the tiny K-Ark label for amateur poetry writers who wanted their poems put to music. Noack, who knew both Jackie White and Leon Payne, used some leftover recording time to record “Psycho” and three other murder and bedlam songs in 1968, including a song he penned called “Dolores” (about a serial killer who accidentally murders his wife — by coincidence, Noack once had a wife named Dolores). John Capp, who owned K-Ark, released the records hoping for a hit, oblivious to a solemn fact of the era: radio stations of the day weren’t going to play a song as eerie and depraved as “Psycho,” which includes the murder of a little girl, whacked by a wrench in a park, and the killing of a puppy. Noack’s chilling and emotionless first-person reading of the song is a tour de force. You actually believe the killer is singing. Reportedly a disc jockey in Grand Rapids, Mich., played “Psycho” on a midnight radio show — the DJ denied playing the record when his job was threatened — but whatever occurred, some people heard the jaw-dropping song, and a cult hit was born. Rumors sprang up about “Psycho.” One rumor was that Payne wrote it after Charles Whitman’s shooting rampage at the University of Texas. Another rumor held that Payne said it couldn’t be released until after his death. Payne’s daughter, Myrtie Le Payne, clarified the song origin for the Nashville Scene several years ago. “My father wrote the song after discussing Richard Speck’s mass murder of the nurses in Chicago in 1966,” she said. “Dad and his steel guitar player, Jackie White, were discussing the murders, and Dad, being a history buff, had mentioned other notorious demented murderers. The song sprang out of this conversation.”  Myrtie dispelled the notion that Payne wished for the song to be released only after his death. “My dad was in the business of selling songs,” she added, “so he wouldn’t have waited to have it recorded.” Myrtie believes Payne probably pitched the song to Noack. Leon Payne would die on Sept. 11, 1969. Noack would continue to struggle for years, performing in dives and juke joints. He taught songwriting briefly at the University of Tennessee. Recording sporadically, Noack cut an excellent tribute album to Jimmie Rodgers in the early 1970s. He had a brief tour of England in 1976, where it’s possible he may have played “Psycho.”   But Noack couldn’t shake his demons — after his mother committed suicide, his drinking worsened.  Noack died of cirrhosis of the liver Feb. 5, 1978, in Houston." you may like

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